Sólo tantito

para toda la vida
2–3 minutos

Por favor quiéreme

Quiéreme con los ojos cansados,
incluso húmedos de tanto llorar.

Quiéreme cuando creas que no escucho; cuando solo en mí haya silencio y creas que no tengo nada qué decir.

Quiéreme cuando esas lágrimas no sean de felicidad.
Pero quiéreme también en tus risas, en tus alegrías.
Quiéreme cuando todo te haya ido bien y también cuando no.

Por favor quiéreme siempre, mi amor.

Sí, quiéreme si te acuerdas al levantarte con tus lagañas y el pelo sin arreglar, o los dientes todavía sin lavar.
Quiéreme cuando yo luzco peor que tú al levantarme.
Quiéreme cuando no haya café ni pan. O solo haya pan duro para desayunar.

Quiéreme en las tardes, cuando percibas que el viento se desliza entre los vellos de tu piel.

Quiéreme aún cuando te enojes, cuando estemos en desacuerdo y aún cuando nos hayamos lastimado.
Porque no soy perfecta; sé que llegaré a hacerlo.
Pero quiéreme y no me sueltes.

Quiéreme en las noches que no esté a tu lado y no tengas ni la luna ni las estrellas para conversar.
Quiéreme cuando te falte, pero quiéreme más porque aún a lo lejos, yo también te quiero.

Quiéreme sin ideales, ni expectativas.
Quiéreme por quien soy y sin esperarlo ni forzarlo.

Quiéreme así: de gramo en gramo.

Anda, quiéreme. Solo poquito.
Tú sabes que soy fácil de querer.
Ya me conoces aunque sea un poquito, aunque sea un gramo; que yo te quiero así, porque es fácil quererte de gramo en gramo, de poquito a poquito.

Demuéstrame que me quieres recordándome en alguna medallita o cruz que puedas llevar siempre. Porque sé que hay un Dios que puede cuidarte en mi lugar.

Esque yo te quiero, y te recuerdo en mis oraciones.

No te pido que me abraces pero si me vez hazlo, tú sabrás el cómo; no sabré pedirlo pero sabré que así también me quieres: entre las palabras que también callo.

¿Ves? Es fácil quererme de poquito a poquito.

Sí. Quiéreme cuando esté a tu lado y quiéreme más cuando no lo esté.
Es cuando más te quiero, y quiero que tú también así me quieras. Aunque quiero que sea a tu forma.

De gramo en gramo; no pasa nada.

Quiéreme en tus letras, las que escribes y también las que no puedes.

Te lo pido.
Quiéreme como puedas.

Porque yo, no podría dejar de quererte ni menos, ni poquito, ni solo un pelo, ni en otra vida.
Porque si un gramo de oro puede valer demasiado, tal vez un gramo de lo que soy puede valer más que la vida entera, una vida que podría perder si no te quisiera.

Quiéreme, porque te quiero.
Poquito, en gramos.
Pero quiéreme tantito.

Mis locuras

Quiero compartirte mis locuras y un poquito más. Cada texto refleja una parte de mi mundo, mis pensamientos, emociones y las historias que me inspiran.


Descubre más desde Vianey Cano

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Publicado por Vianey Cano

Escribo las locuras de mis pestañas

Deja un comentario

Descubre más desde Vianey Cano

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar