-Por favor siéntate, hacía mucho que no me visitabas. ¿Cómo va todo?Al pasar, veo el sillón largo color menta. Es sencillo saludar con una sonrisa discreta y sincera sin forzar. Han pasado seis meses desde que habíamos hablado a profundidad y unos dos meses que cruzamos siquiera unos cuantos saludos escritos.Díganme “común”, pero qué bellezaSigue leyendo «Una casa en el bosque»