Nadie me había dicho una cosa más bonita que la siguiente: «Alguien por conseguir una tierra que tiene un tesoro escondido, tuvo que dar hasta su sangre por ella, para poder adquirirla. Nadie más sabía que esa tierra ocultaba algo tan valioso. Nadie lo hubiera creído. Y sin embargo él lo supo, pudo ver eseSigue leyendo «Nadie nunca. Sólo Él.»