¿Cómo se logran los sueños?
Por favor, dime un poco, ¿cómo es eso? Entiendo que cuando se tiene una meta, para poder alcanzarla hay que definir y ejecutar objetivos SMART, pero…
Es que tú no eres una meta, sino un genuino y jodido sueño.
A veces pienso que, si pudiera poner en un librero todos los momentos o historias que sabemos el uno del otro, necesitaríamos una biblioteca, aun cuando de un tiempo para acá no convivimos y no nos vemos.
¿Te imaginas si pudieramos hoy estar juntos? Tal vez, una nueva historía daría el plot-twist a este conjunto de novelas y cuentos que llevamos coleccionando.
Tal vez, nuestro yo del pasado le ha rogado tanto a la vida una oportunidad para nosotros… ¿Crees que en algún momento sea tan misericordiosa y piadosa con nosotros? o bueno, ¿conmigo? ¿Crees que ella me redima?
De vez en cuando podría dudar de que podrías corresponderme, y no me mal interpretes, entiendo que tu corazón se ha inclinado desde hace rato hacia alguien que sus flores crecen a un ritmo diferente: un jardín de gerberas y girasoles, y sí de algún modo, un jardín muy diferente al mío… Ya sabes, no cualquiera puede mantenerse con la paciencia de cuidar orquídeas que sólo florecen de vez en cuando, y guardar los bulbos de tulipanes para poder volver a sembrarlos en noviembre, ¿y qué me dices de algunas gardeneas y amapolas? Entiendo que podrían verse desorganizadas entre diferentes tipos de flores, pero no las culpo, son una mezcla que yo sólo entiendo y me permitiré ser egoísta, pero en esta ocasión prefiero guardarme esa explicación sólo para mí.
Pero de nuevo te pregunto, ¿cómo consigo mi sueño? Lo veo tan lejano, entre ciertas noches tan ajeno, que podría dudar en alcanzarlo; y cuando sólo sé de ti al escuchar tu voz en algún mensaje del celular, de nuevo puedo sentir que los kilómetros no son tantos, y que el tiempo puede pasar pronto, como un temporizador a punto de querer hacer sonar la alarma.
Creo que eso define mi esperanza de seguir soñando.
Porque soñar es gratuito, ¿comprendes eso?
Imaginarte con gestos graciosos, haciéndome reír y enojar al mismo tiempo, hablando de pasear al perro o sólo intentar que yo no queme nada en la cocina. Anhelar llegar a casa después de nuestros trabajos sólo para vernos y hacer «nada»…
Ahora entiendo por qué me dicen que siempre he sido ambiciosa, es que soñarte es eso, un estándar alto. Y no estoy segura de querer negociarlo. Es que eres tú.
Y dime, ¿quién querría cambiarte por alguien más? No eres una opción, porque desde que te conozco, has sido una elección, que de mi parte, en su momento, no supe cómo proteger o cómo tenerla presente, pero así es la vida: acomoda y hace sus espacios para una segunda oportunidad.
Por favor si estoy equivocada, por lo menos, déjame seguir soñando.
Y por ahora, ¿me permitirías poder ser el tuyo?
Te dejo una canción que me acompaño en este escrito.
Mis locuras
Quiero compartirte mis locuras y un poquito más. Cada texto refleja una parte de mi mundo, mis pensamientos, emociones y las historias que me inspiran.
Descubre más desde Vianey Cano
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.