Me hubiera gustado retenerte. De verdad.
Ignorar al tiempo, haber ignorado mis muchos pensamientos.
¿Por qué sobre pensé tanto? ¿Por qué no lo dejé fluir?
Quise mantenerte cerca por lo menos como amigo, y al mismo tiempo no pude, porque sabía que podía hacerte daño. ¿Cómo no hacerlo?
Hubiera sido egoísta de mi parte retenerte como a una pieza de arte: así puesta en alguna pared de la casa para de vez en cuando mirarte; sólo a mi tiempo, cuando yo quisiera.
No. No era justo.
No eras la pintura, eras una obra andante, la historia que no quise escribir contigo por el miedo a la pluma, a mis errores en la escritura.
Sí, quise escuchar tu pasado, un poco de tu presente pero imaginar tu futuro siendo parte del mío me asustó bastante.
¿Cómo explicarte que es mi cabeza la que me aleja de vivirme y compartirme con alguien?
¿Cómo explicarte que no pude mirarte?
No pido un perdón, porque puede que haciéndote el favor de liberarte, también pudo ser decepcionante.
Pero ¿a quien engaño?, nunca he sido buena con las despedidas y no pidan escribirlas que es ahí cuando ya no hay ni abecedario que permita ordenar mis letras. No hay mensaje. Solo hubieron ojos que llorando, tuvieron que ser distantes.
Me hubiera gustado… me hubiera gustado tantas cosas, y ahora soy yo quien nos ha inclinado a esto; ahora soy yo la que come y toma un vino a solas, y se enfrazca en cuentos ajenos, ya sabes: Jane Austin sabe hacer historias caóticamente bellas o Andrea Longarela o Alice Kellen… tal vez fueron mujeres que, como yo, la cabeza las hizo alejarse de con quien se vieron felices.
Me hubiera gustado quererte y sí, me hubiera gustado tenerte…
Pero para siempre.
Mis locuras
Quiero compartirte mis locuras y un poquito más. Cada texto refleja una parte de mi mundo, mis pensamientos, emociones y las historias que me inspiran.
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