A veces no dejo de imaginarme el poder que tienen las letras, una tras otra no han dejado de entrelazarse como hilos en un telar que tarde o temprano adaptaré para volverse mi suéter favorito. Ojalá pudiera ponerle nombre a quien inspira mis letras.Tal vez; algún día. Por ahora son letras de historias sin rostros,Sigue leyendo «Unas letras y un suéter»