Que no puedo. No, no puedo. No puedo entender cómo se le fueron dos inviernos sintiendo un calor de verano, aferrando al viento quien no quería bailar, a aprender unos pasos de jazz. ¿Acaso en verdad no sabía bailar a su ritmo? No pudo aferrarse al viento cuando éste siempre quiso andar en sus propiasSigue leyendo «El viento quiso a una mariposa»