¿Por qué te fuiste? Desapareciste y no dijiste nada…
¿Por qué?
Un canario me dijo que te has robado algunas ramas de sicómoros… tal vez escalaste muy alto.
¿Las llevaste contigo? ¿O es que con las ramas has barrido tus huellas para no dejar rastro?
Entiendo que quedarte no es opción, tú me lo habías dicho pero, ¿por qué no anunciaste tu partida?
Por lo menos las estaciones anticiparon más de lo que tú pudiste entre tus líneas.
Ahora, ¿con quién voy a platicar?
¿Quién mejor que tú para entender de los traidores a la escritura, los piratas en los versos y los boticarios en la poesía?
Pero si estabas tú… el viento me dice que habrá un “nuevo” alguien más adelante. Sí. Habrá alguien más.
Entonces, ojalá que tu partida signifique más que un “algo”; que tocar archipiélagos hagan que se enreden tus piernas en ellos. Pero si te vas, entonces ojalá escuches la orquesta de la gente cálida, por favor aprende su idioma, no seas sordo a todo lo que cantan, tocan y alaban.
Y ojalá que viajes ligero, que me extrañes, y que cargues contigo una libreta para que escribas algunas cartas a mano… ojalá algunas sean a mi destino.
Y que si vas a perderte, por lo menos lleves contigo tus lentes, sandalias y un reloj.

Pero por favor, sobre todas las cosas, si te vas, búscame en el cielo, que son las estrellas por lo menos, lo único que podemos compartirnos. Pues no te pediré la luna, porque ambos entendemos que ella es solo un espejo donde la luz del sol se refleja, y ambos siempre quisimos luz propia, nuestra… sí, tener algo nuestro. No te olvides de buscarme en el cielo.
¿Por qué te fuiste? ¿Por qué lo hiciste?
Aún así, yo también espero que mientras mueren estas letras, resucite un anhelo de compartir mi historia y mis sueños… un anhelo que creí estaba muy al fondo en un sepulcro, un anhelo ya casi hecho polvo.
Sí: yo también espero enamorarme del destino, empacar solo lo necesario, que vamos, aquí nada tengo.
Yo también espero encontrar un nuevo rumbo y no quedarme a hacerle molduras a la cama o al sofá sino que haya alguien también que pregunte mi paradero a un canario o a un jilguero.
Por favor, búscame en el cielo, o en las estrellas por lo menos.
Te dejo una canción que me encanta escuchar, que además de que complementa este escrito, ya forma parte de la playlist «Las Locuras de mis pestañas» disponible en Spotify.
Mis locuras
Quiero compartirte mis locuras y un poquito más. Cada texto refleja una parte de mi mundo, mis pensamientos, emociones y las historias que me inspiran.
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