Mi cuento de Navidad

la niña de los fósforos
2–4 minutos

Cuando tenía cinco años mi papá me regaló un libro ilustrado llamado El Tesoro de los cuentos de Navidad. Recuerdo bien que fue en el Costco y genuinamente no sé si siguen vendiendo libros como este pero saben, que es este libro viejo (porque ya tiene sus años) con la pasta rota, algunas hojas sueltas, sigue siendo uno de mis tesoros.

Puede ser que le tenga tanto cariño porque Navidad es mi época del año favorita (aunque sea en inverno y no en otoño), o puede ser, porque los cuentos que tiene los acompañan unas ilustraciones preciosas y detalladas… pero mucho es por el recuerdo de mi papá leyéndome el libro en mi cama mientras yo seguía aprendiendo a leer aunque me quedara dormida.

Es un libro que guarda en él mi cuento favorito, que si ustedes lo han leído antes, sabrán que no es el cuento más alegre de Navidad. En realidad como El Principito, no es un libro para niños porque tiene un mensaje profundo de fondo. Este cuento del que les estoy hablando se llama, La niña de los fósforos de Hans Christian Andersen – G.

Hace unos días, me di el tiempo para volver a leerlo y me asombré de como una niña de cinco años de edad podría haberse decidido por este cuento en particular como su favorito. Porque a esa edad yo no entendía lo que era la indiferencia, la desigualdad, o la “necesidad” o precariedad. Hasta unos años más adelante…

La niña de los fósforos es un cuento que ojalá todos se pudieran guardar en el corazón porque aunque yo lo llegué a comparar con algunas situaciones de la novela de Marianela de Benito Pérez Galdos (que si no la han leído, se las recomiendo bastante), hace un llamado a la sociedad a no vivir en la indiferencia con la gente a quien puedes ayudar.

Somos muchos los que gracias a Dios tenemos un techo donde vivir e incluso, una familia que a veces no la valoramos (yo me incluyo); y qué difícil a veces es desprenderse de lo que uno tiene o puede dar. Porque tampoco es justo dar tus sobras si puedes darte por completo. Cada uno sabe cómo puede darse a los demás.

cuento de navidad

La niña de los fósforos no tuvo la oportunidad de vivir lo que muchos de nosotros ya tenemos y tal vez siempre hemos tenido, y ojalá siempre tengamos. Cada día, existe una oportunidad para aprender a cuidar lo que tenemos y vivir acompañando a los que están cerca de nosotros, compartiendo lo que uno es con ellos y sí también con la gente que más lo necesita.

Este es mi último escrito del año, y solo deseo de todo corazón que en el siguiente, cada uno de nosotros podamos ser un fósforo que no solo de luz, sino que aporte calor a esas almas que no se sienten queridas o incluidas tanto en nuestro círculo como en la sociedad; que seamos esa esperanza de que vale toda la pena seguir adelante, que sí se puede ser feliz, porque podemos ser esa chispa que encienda el motor de sus corazones para que encuentren el sentido de sus vidas.
Ojalá podamos ser el fósforo de alguien.

Ojalá yo pueda ser el fósforo de alguien.

-Con cariño, V

Mis locuras

Quiero compartirte mis locuras y un poquito más. Cada texto refleja una parte de mi mundo, mis pensamientos, emociones y las historias que me inspiran.

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Publicado por Vianey Cano

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