El aroma de Don Toño

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2–3 minutos

Ese libro, de tantos años, olvidado en el estante de vinos y licores abiertos, entre otros más libros de ediciones de los lúcidos años 70’s y 90’s. Y es que, ¿cómo resistirse a encontrar las respuestas de las grandes dudas que me sembraba el hecho de a qué sabría un libro con aroma a abuelito? ¿Qué tendría que decir un aroma a abuelito?

No importaban las visitas, las risas, ni Reik o Mecano sonando de fondo cerca de la cocina.
Era una mezcla de olores a hotcakes, chilaquiles verdes y a abuelito. Todo era de muebles de madera, con aroma a madera vieja, barniz viejo y a abuelito. Una bella caja registradora corriendo con la edad muy similar a la de los libros estancados, pero con aroma a abuelito.

¡Y qué maravilla su aroma! Que siendo una casa tan ajena, tan desconocida, pudo recobrar la risa, los grandes lentes, la boina y un lindo crucigrama al final del periódico del día casi por completar. Todo a aroma a Don Toño, el café del día, el cielo nublado, la casa llena de juventud a finales de un septiembre en San Miguel de Allende.

Creo que de eso se basan los recuerdos, de mantener presente sin importar el lugar o la fecha, a las personas a quienes amas; y también a los sentimientos evocados estando con ellas.
Don Toño, mi abuelo, vino a visitarme en las cortinas de mi mente, sabiendo que hacía rato no lo tenía presente, y supo hacerlo a mi manera; de la forma que más me gusta recordar a mi gente: en un libro.


Le agradezco a Gabriel García Márquez y a sus 118 páginas de describir la descabellada manera de vivir el miedo y el sentimiento a la muerte en vida; a su edición de 1984 y su título tan bizarro “Ojos de perro azul”.


Todo fue en armonía, al aroma de abuelito, al aroma de mi abuelo.
Al aroma de Don Toño.

«Se hundió en una amable geografía, en un mundo fácil, ideal; un mundo como diseñado por un niño, sin ecuaciones algebraicas, sin despedidas amorosas y sin fuerzas de gravedad».

Gabriel García Márquez, OJOS DE PERRO AZUL

Te mando un abrazo, V.

Puntuación: 5 de 5.

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  • El aroma de Don Toño

    Ese libro, de tantos años, olvidado en el estante de vinos y licores abiertos, entre otros más libros de ediciones de los lúcidos años 70’s y 90’s. Y es que, ¿cómo resistirse a encontrar las respuestas de las grandes dudas que me sembraba el hecho de a qué sabría un libro con aroma a abuelito?…

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