¡Qué nervios!
Hoy me costó un poco de trabajo escribir, ha sido una semana que me he exprimido los ojos. Y justo por ello comenzó una nueva locura que quiero compartirte.
¿Recuerdas la pandemia?
Bueno, que me he acordado de ella porque fue el punto clave en donde descubrí mi pasión por la escritura. Tal vez fue por andar encerrada y no saber qué más hacer en mi cuarto, o porque me cansé de estar bailando hasta en el comedor porque ni la sala o el patio me entretenían, pero sea cual fuere la pólvora que estalló en mi cerebro para volver a utilizar la pluma y el teclado, no tienes idea de lo emocionada que me siento por hacerte llegar mis citas y mis versos.
Julio y Agosto se fueron como ese amor de verano que intensificó mis emociones, me ilusionó pero que se esfumó al primer respiro de septiembre, vaya que desapareció demasiado rápido, creo que olvidé mis lentes de sol nuevos en alguna camioneta en ese tiempo.
Es que se me fue rápido.
Ahora en septiembre que aún se ha vestido de lluvias aquí en Querétaro, no me queda más que disfrutar el proceso de enamorarme del otoño, con calma, sin tener que dar un porqué a cualquier persona, sino a quien me genere risas y pláticas sinceras, así, disfruto del sol pero también de las nubes grisáceas que nos visitan de vez en cuando; aferrándome a mis sueños porque sé que Dios plantó esos sueños en mi corazón por un motivo. ¿Cuál es ese motivo? Simplemente darme y entregar mis letras a todos a quienes me lean.
Ya estoy haciendo una lista para prepararme para el invierno (que dicen que mujer prevenida vale por dos, y yo me lo he tomado muy enserio desde mis doce años): He revisado mi presupuesto para comprar unas mantas, tal vez otro suéter, otras botas, tres libros, una taza con la cara de Melendi Navideño y unas Altoids de canela.
Ya sé que estamos por terminar septiembre, pero nunca es tarde para invitarles a disfrutar de la simpleza de la vida, que a veces por la rutina no nos permitimos percibirlas.
Quiero dejarte una frase que me ha volado la cabeza para reflexionar:
“El amor es un gato, muchacho, alguien tan independiente que puede vivir sin ti, sin embargo te elige cada día”.
Mario Miret, Lo que aprendí del Mar
Te mando un abrazo, V.
Mis locuras
Quiero compartirte mis locuras y un poquito más. Cada texto refleja una parte de mi mundo, mis pensamientos, emociones y las historias que me inspiran.
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Septiembre como un gato
¡Qué nervios!Hoy me costó un poco de trabajo escribir, ha sido una semana que me he exprimido los ojos. Y justo por ello comenzó una nueva locura que quiero compartirte.¿Recuerdas la pandemia?Bueno, que me he acordado de ella porque fue el punto clave en donde descubrí mi pasión por la escritura. Tal vez fue por…
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