A veces no dejo de imaginarme el poder que tienen las letras, una tras otra no han dejado de entrelazarse como hilos en un telar que tarde o temprano adaptaré para volverse mi suéter favorito.
Ojalá pudiera ponerle nombre a quien inspira mis letras.
Tal vez; algún día.
Por ahora son letras de historias sin rostros, que torturan mis noches porque quieren que sea yo la mensajera para ustedes.
Sí, ya sé que dije que mis letras serán mi suéter, pero vaya, que es un proceso.
Todavía me falta elegir los botones (porque quiero que lleve botones) y también en qué parte, si serán de adorno o genuinamente para cerrar las aberturas de la parte frontal.
Vaya que mis letras me molestan pero siendo mis hilos aún no alcanzo a distinguir sus colores.
Tal vez simplemente no quiero aceptarlos.
De cualquier modo algún día cobrarán sentido.
Será un suéter fino, suave, tan simple y tan complicado, un suéter perfecto para cualquier temporada del año, tan perfecto que aun si se le hicieran hoyitos en las mangas, así lo usaría para caminar por la orilla del mar de Galveston sí, durante el amanecer, está bien, también cuando comienza a atardecer; o simplemente para abrazarme sobre un sofá mientras leo a Alice Kellen o me sumerjo en alguna serie de fantasía.
Por ahora permítanme entregarles el mensaje de mis letras. Se han ordenado para contarles un cuento, el cuento de mi vida.
Que por cierto al final, que tal vez ese suéter nunca lo termine, me he acordado que aún no tengo su diseño y que posiblemente prefiera guardarme para mí, las pestañas de donde mis letras vienen.
Creo que ya no estamos hablando de un suéter.
-V.
Mis locuras
Quiero compartirte mis locuras y un poquito más. Cada texto refleja una parte de mi mundo, mis pensamientos, emociones y las historias que me inspiran.
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